Como si fuera ayer

K se guiaba por por sus piernas, le impulsaban a un destino que su cabeza aún desconocía. Lo que sí tenía en mente era, de momento, encontrar algún refugio para leer con calma el manuscrito encontrado en la sala de descanso de su empresa.

La vestimenta oficial le hacía pasar fácilmente desapercibido entre la muchedumbre, presa de ansiedad, indignación, curiosidad. Las calles de Dark City estaban abarrotadas.

Los rostros de los ciudadanos eran de perplejidad absoluta, ya que la alarma activada por toda la ciudad no sonaba de aquella manera desde la última vez, hace ya unas cuantas décadas y siglos.Su pantalla teclado, que vibró más de lo normal, estaba en el bolsillo derecho de su americana. Ni mucho menos le habían localizado, pero sabía que se había metido en un callejón sin salida.

Mientras, su cerebro, con sus mecanismos misteriosos, no cesaba en su intento de encontrar un hueco en las entrañas de todo su engranaje.

“Dónde estaba ese pequeño rincón de pensar, de reflexión y de generar sueños que tanto le resultaba familiar”, se decía Karlos, cabizbajo. Demasiadas preguntas para muy pocas respuestas. Sólo quería establecer un orden y paz interna para tomar conciencia de lo que estaba pasando.

Seguía avanzando en la búsqueda de ese orden mental, pero cuando más avanzaba gracias a sus piernas, más perdido se sentía. Pero una exhalación profunda salió de su boca, allí estaba.

Qué dice el cielo

Algo se cuece en este estado, K está en la calle defendiendo sus libertades y derechos, gravemente atentados, eso sí, sin ningún atisbo de violencia física, pero aún así el organismo central empieza a mover sus hilos. Unos hilos de cobre llenos de polvo, pero con mucho poder e influencia. La oscuridad se siente amenazada, Aparecen sus naves surcando los cielos, mares, oceáneos, carreteras y servidores informáticos.

El poder, difícil de discernir su tonalidad, que ha emanado desde su tumba para gobernar estas últimas décadas y siglos, no pende de un hilo pero se siente amenazado por la fuerza de la naturaleza emergente, herida, algo socabada. Una fuerza, de las cuales una de ellas era la de K, basada, primordialmente, en las libertades y derechos fundamentales. Pero que sobre todo descansa en el despertar de su alma, que hasta hace poco estaba dormida.En este preciso instante toda la maquinaria estatal acude a los vestigios del poder oculto. La criminalización de la protesta pacífica, entre otros objetivos siniestros, sigue su curso, tal como está bien especificado y escrito en ese legado en forma de manual. Un manuscrito, de tapa dura con su simbología pertinente, bien adornada, con todo el esplendor del pasado.Es la hora de Karlos.

Él prefiere que lo llamen K de ahora en adelante.

K nos espera.

¿Lo acompañamos en este camino?

Nada más allá de la ley

Estoy preocupado, la luz verde de la voluntad se desvanece por momentos.

Se ha cumplido la ley, hay unas normas, hay que respetar las instituciones catalanas … ¿Pero hay alguién que vaya más allá y plantee lo incuestionable de la cuestión?

¿Podría haber una ley, ya puestos, para que no se utilice la justicia con fines destinados a eliminar tu enemigo político?

¿Podría haber una ley donde se antepongan el diálogo y soluciones políticas a resoluciones judiciales y encarcelamientos de políticos?

“Ya está bien, ya está bien”, decía la señorita Arrimadas durante el pleno del Parlament, el día después que ingresara en prisión el candidato a la presidencia. “No se puede seguir engañando a la gente.” Eso digo yo. No soy independista señorita Arrimadas, pero ya basta.

¿Y si fuera a la inversa y miembros de su partido ingresaran en prisión por querer cambiar la norma vigente?

¿Hacer política no es querer cambiar las leyes también para mejorar y evolucionar?

Parece que no está a la moda y no interesa hacer que las leyes se puedan cambiar y que se puedan ajustar mejor a las demandas sociales.

Son reos del delito de rebelión los que se alzan violenta y públicamente para cualquiera de los fines siguientes, entre otros: Derogar, suspender o modificar total o parcialmente la Constitución.

Yo creo recordar que el 1 Octubre no fui a votar con una pistola en la mano, ni fui con ninguna actitud amenazante y ni me percaté de ningún acto violento por parte de la sociedad durante esa jornada. Fue una rebelión entonces por parte de los cuerpos de seguridad del estado … O Igual será que soy miope o sordo.

La sombra de Franco

Mientras, la “red franquista” refuerza cada vez con mayor convicción sus largos tentáculos con el fin de mantener más aún su estructura poderosa. El extracto de una noticia de estos días me provocó ciertos temblores:

El Congreso no modificará la Ley de Amnistía para permitir que los crímenes del franquismo sean juzgados. Dicho de otro modo, PP, PSOE, y Cs se han unido en el Parlamento para que los crímenes franquistas permanezcan impunes.

Los tres partidos han anunciado su intención de rechazar la propuesta Unidos Podemos, ERC, PNV y Grupo Mixto para modificar la Ley de Amnistía para que no sea aplicable a los delitos de la dictadura.”

Después dicen por ahí que el partido naranja o azul, que más da el color, es el único que hace política.

El verano se acerca …

Cuando lo normal se vuelve excepcional 

Se habrán leído y se leen muchas opiniones, como era de esperar. Pero también era de esperar, como es el caso, que también diga la mía. Me sentía con dicha necesidad ante un asunto tan complejo.

No hay mayor legalidad o legitimidad que la libertad de expresión, el derecho a decidir, el derecho a reunión, eso sí, siempre que se realicen desde un respeto profundo hacia otras culturas, igualdad y justicia social. Y no hay mayor desprecio a la democracia, derechos civiles y legalidad vigentes que la que está ejecutando con el máximo de recursos posibles, por ejemplo, el Partido Popular y su Gobierno. El PSOE y Ciudadanos a su vera, por supuesto, no nos olvidemos. La represión violenta con la que se empleó la policía nacional el pasado 1 de Octubre es y será difícil de olvidar. ¿No podías entrar de paisano a los colegios electorales, escoltado por Mossos d’Esquadra si querías y requisar o lo que tenías que hacer como un simple mandado, pero sin porras y pelotas de goma? Por lo visto no, parece que existía la necesidad de hacer una demostración de fuerza ante un acto tan pacífico y civilizado como era y es depositar un voto. Que al fin y al cabo, si se estaba celebrando un referéndum ilegal, sin garantías jurídicas de por sí, por las actuaciones policiales del otro día parecía todo lo contrario. Una imagen que está dando la vuelta al mundo.

¿Que el Govern de la Generalitat sólo siguió su camino a través del Parlament, amparándose en su mayoría independentista y republicana (Obtenida a través de unas urnas, no lo olvidemos)? La respuesta es sí. ¿Qué el referéndum de autodeterminación no está contemplado legalmente en la Constitución? La respuesta es sí. ¿Qué la Constitución se puede cambiar, siempre con voluntad política, diálogo, pactos, no a golpes a diestro y siniestro, y siempre y cuando tengas amplitud de miras? La respuesta es sí. Habría que preguntarles entonces, ¿Modificar la Constitución es legal?

El mensaje desde el Estado central que se nos ha ido transmitiendo a lo largo de estos años y siglos, sí, años y siglos, por que esto no es flor de un día, fue “que se debe cumplir la ley”. Perfecto, pero haz algo más (Igual, es mucho pedir), por que lo que una parte de la sociedad está exigiendo, a través de un voto, es el poder decidir qué grado de relación quiere mantener con España, con todo lo que ello pueda conllevar a nivel social y económico y donde la finalidad no es otra que mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos. No creo que exista otra meta que esa. Totalmente legítimo y legal, si se quiere que así sea.

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Según desde que medio de comunicación o tertulia se siga o haya seguido el curso de esta clase de acontecimientos, un@ verá con una facilidad pasmosa cómo se tiende a catalogar o a etiquetar actitudes y comportamientos ciudadanos. Esto no va de “El desafío independentista” tal como titula en un especial el diario El País o “Los secesionistas hacen mucho daño a España” o también “Un referéndum fractura un país, no es bueno”. Esto va, en todo caso, de hacer valer la democracia como se merece, respetándola, escuchándola y dialogando. Hacer valer la democracia y los derechos civiles no sólo consiste en ir a votar cuando se celebran Elecciones Generales, Autonómicas o Municipales, existen más maneras, métodos y comportamientos civilizados. Por que si partimos de la base que un referéndum, lo que hace, es romper un país, la convocatoria de unas elecciones también lo puede hacer, según el resultado que haya salido. Es triste escuchar voces de este tipo, cuando España sí sufrió la mayor de las fracturas que pueden haber en la actualidad, como la Guerra Civil del 1936. Ah, pero claro, se me olvidaba, la convocatoria de unas Elecciones Generales sí las contempla la Constitución …

Y como viene siendo habitual una vez finalizada la temporada estival, el paro ha subido. ¿Ahora viene el otoño del empleo en su máximo apogeo con muchas ofertas de empleo y mucho trabajo?