Paradoja

La distancia a veces con uno mismo es enorme o lo puede llegar a ser. ¿Y mi alma? ¿Mi espíritu? ¿Dónde están?

“A veces, cuando me siento un poco perdido, divago o me zambullo de una dentro de mi, entonces más relajado me siento.”

El agua es clara, fresca y pura.

Actualmente parece que cada vez más nos acercamos a nuestro interior como antes no lo hacíamos, pero no está ocurriendo lo mismo con las relaciones sociales actuales, donde las distancias físicas de seguridad impuestas parecen hacer mella.

Estas distancias físicas no se cumplen, pero de nada sirve, todavía hay muchos kilómetros para recorrer.

Cada vez más nos miramos con desconfianza, recelo, miedo, incluso frustración. La nueva realidad, forzada, terapéutica y vital, que tanto se pregona y que está a la vuelta de la esquina, parece causar miedo e incertidumbre entre la población.

¿Tenemos miedo de nosotros o de los demás?

Si adentrarnos en nosotros mismos e intentar conocernos un poco más debería ser motivo de satisfacción, placer o incluso llegar a despertar una tristeza escondida, resulta un tanto frustrante que ello influya en la manera de relacionarnos con los demás.

¿Se acerca un viento helado? Salgo al balcón y el sol empieza a alumbrar con todo su calor.

Presiento que cosas buenas van a ocurrir. El alma grita, con dolor y alegría, pero está en su sitio.

Otros gritan palabras, contenidas, llenas de rabia y contundencia. El interior resuena, claman por algo y para algo, pero no saben el porqué.

¿Para demostrar algo?

El trabajo individual, el viaje de cada uno con su ser (Su existencia), no deja de ser un trabajo colectivo, ya que también estamos inevitablemente interconectados espiritualmente, eso sí, con algunos más que otros.

Lo que debe estar enriqueciéndonos por dentro, por fuera está causando temor o algo. Me parece una paradoja, sólo es una percepción. Está por verse, quizás es pronto por que estamos como atenazados, contenidos. Bienvenidos a la “nueva realidad”, pero antes no te olvides de ponerte la “mascarilla”.

Y ojo, no hace falta respetar la distancia de seguridad, el triunfo de la apariencia hace el resto. Es la naturaleza de lo que se quiere mostrar, que no necesariamente es lo que es.